viernes, 27 de agosto de 2021

Historia y patrimonio en migajas (V)

 

¡Aquí antes había un cine! Paseos por el recuerdo.

Algunos escenarios de cine en Archidona (1942-1997)

                                                                                             

Juan Luis Espejo Lara

 

Actualmente, como ocurre en muchos pueblos y ciudades, Archidona carece de sala de cine que proyecte públicamente, y de manera estable, películas cinematográficas. Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en el que para poder ver una película no había que trasladarse a un centro comercial; cualquier localidad disponía de una sala de cine para disfrute de sus vecinos.

Los cines, tras los primeros envites tecnológicos de la televisión y su compañero el vídeo, han ido sufriendo el acoso de la piratería y de internet y, en tiempos recientes, se han sumado a su desmantelamiento la reconversión digital, los nuevos hábitos de consumo de contenidos audiovisuales y la proliferación de las plataformas en línea. Los últimos cuarenta años, han sido testigos de esa aniquilación, especialmente la década de los 80 a los 90, el decenio en el que se han producido más apagones de proyectores y pantallas; de tal modo, que el cierre de numerosas salas de cine, reconvertidas en otros usos, es, hoy día, un hecho consumado. Sólo queda constancia de su existencia, como una invitación al recuerdo, en la memoria de quiénes las disfrutaron: ¡Aquí antes había un cine!

Archidona no fue ajena a este proceso generalizado de clausura de salas cinematográficas.  En el año 1997 cerró sus taquillas el último cine del pueblo, el Cine ASYRE. Veinticinco años después sólo queda el recuerdo y la oportunidad de traer a la memoria, según el tiempo de existencia de cada uno, la presencia de aquellos desaparecidos escenarios y personajes de cine, adheridos a la evocación de una infancia y juventud de película, a semejanza de Cinema Paradiso.

Si paseamos por las calles de Archidona, tal vez los más jóvenes desconozcan  que el mencionado Cine ASYRE se encontraba situado en el inmueble que hoy ocupa el aparcamiento del supermercado MASKOM, en calle Nueva, 16. La moderna y confortable sala fue puesta en marcha por la sociedad integrada por Carlos Astorga e Ignacio Rebollo, inaugurándose el día 12 de octubre de 1974. Tenía capacidad para 500 espectadores (340, en el patio de butacas y 160, en el anfiteatro). Al frente del proyector estuvieron, inicialmente como instructor, Rafael Molina hijo y, en adelante, su operador Rafa (Fala) Aparicio. El precio de las entradas era de 25 pesetas (15 céntimos de euro), días laborables y vísperas de festivos; 40 pesetas (24 céntimos), los festivos, y 20 pesetas (12 céntimos), el pase infantil. Tras unos años exitosos, coincidentes con la Transición política y la supresión oficial de la censura franquista, el auge del denominado cine de “destape” y memorables estrenos (La guerra de las galaxias), en el año 1997 el Cine ASYRE apagó su proyector de manera definitiva.

Continuando el periplo, seguramente los paisanos de cierta edad se acordarán, o nos acordaremos, de los cines Archidona Cinema (el cine de verano y el de invierno) de la empresa Manuel Ortiz Sánchez-Lafuente, situados, el primero, en calle Pilarejo, 33 (Edificio Vanessa) y, el segundo, en calle Carrera 51, actuales 53 y 53 bis. ¿Quién no recuerda a sus singulares personajes: los Moya, Bravo, Carito, la taquillera María Arroyo?

El origen del Archidona Cinema data del año 1942. A primeros de junio de ese año, Carlos Sánchez-Lafuente Guerrero, arrendatario de un solar en la calle Pilarejo, entonces Capitán Astorga,  solicita permiso municipal para instalar en el mismo un cine de verano con el nombre de Agrupación Cinema, parte de cuyos beneficios irían destinados a la Agrupación de Cofradías. El local estaba cercado por una tapia de mampostería y se entraba a él por calle Pilarejo, a través de un portón de madera. Tenía una pantalla, de cañas y yeso, situada en el fondo lindero con calle Salazar. Ocupaba una superficie de 420 m2 y contaba con un aforo de 120 localidades de Preferencia, con sillas de madera y anea, y 60 de General, con asientos de bancos de madera empotrados en el suelo.

Para la temporada siguiente, mayo de 1943, la empresa cambia de titularidad, pasando  a Manuel Ortíz Sánchez-Lafuente, y de nombre, denominándose Archidona Cinema. Bajo esta nueva entidad se modificó, con el paso del tiempo, la disposición de los espacios: la pantalla  se sitúa en la fachada de calle Pilarejo; aseos, ambigú y cabina de proyección se ubican en el fondo adyacente a calle Salazar; se abre una puerta de salida hacia la calle Ánimas, antiguamente calle Sucia; la zona de General se coloca próxima a la pantalla y se separa de Preferencia por un murete ajardinado con fragantes y multicolores dompedros; se incrementa el número de localidades de Preferencia con 500 butacas metálicas y asientos de madera chapada y el de General con varias filas de bancos de madera con capacidad para 200 personas.


Vista panorámica del cine de verano Archidona Cinema.
Foto Arjona. Recuperada de “Fotos para el recuerdo”. Archinoticias 17/04/2006.


Aromas de flores en la noche de verano, risas y lágrimas, griterío disconforme por el corte censor de sugerentes escenas, salamanquesas que transitan por la pantalla recorriendo el rostro de los actores de moda, amigos... ¡Es el cine de verano de nuestra infancia y juventud!

Al año siguiente, la empresa abre, para la temporada de invierno, un nuevo local cinematográfico en calle Carrera, 51. Se trata de un espacio cerrado y cubierto de 154 m2, con capacidad para 130 butacas de Preferencia y 70 de General.

Los precios de las localidades eran, en los días laborables del verano de 1970, 8 pesetas (5 céntimos de euro) la entrada General y 12 pesetas (7 céntimos), la Butaca; los festivos, 10 pesetas (6 céntimos) y 18 pesetas (11 céntimos), respectivamente.

Durante los primeros meses del año 1972 se proyectan las últimas películas en el Archidona Cinema: El doctor Frankenstein (1931), El tulipán negro (1964), Palabras de amor (1968), Camino de Santa Fe (1940), Fiebre de primavera (1965), El criminal (1960), Cita con la muerte en Caracas (1966)… En junio, el cine cerraba oficialmente.

La relación de filmes traslada, de nuevo, a nuestra memoria a otros espacios cinematográficos. Uno, la fachada del Bar Casa Víctor y la de enfrente, hacia calle Empedrada, esquinas en donde se colocaban los carteles anunciadores de las próximas películas y los días de exhibición. El otro, el vestíbulo de la Iglesia de santa Ana, lugar en el que la autoridad eclesiástica ponía en un pequeño tablón de anuncios una ficha con la calificación moral de la película anunciada para su proyección. Con carácter informativo, y también normativo, una nomenclatura establecía la edad recomendada para poder visionar el filme y evitar los “peligros del cinematógrafo corruptor”: apta para todos los públicos; apta para jóvenes; apta para mayores (más 21 años); mayores, con reparos; peligrosa o gravemente peligrosa.

Acercándonos al Paseo de la Victoria, según mencionan nuestros vecinos más longevos, en el número 23 existió un cine, el Cine Variedades, propiedad de Juan Montenegro Casado, conocido popularmente como el “Cine de Montenegro”. Este empresario algaideño, solicitó, en mayo de 1942, permiso al Ayuntamiento para “establecer un cinematógrafo de verano en el patio de la casa de su propiedad sita en la Plaza de la Victoria”. Tenía una superficie de 115 m2 y capacidad para 132 sillas de anea, en la zona de Preferencia, y 85 asientos en bancos de madera, para la denominada grada de General. Al fondo del patio se situaba la pantalla, de 3 metros de ancho y 3´50 de alto,  construida con “vigas y yeso revestido”, y el altavoz. Se utilizaban las dos entradas al inmueble para acceder, de manera independiente, a Preferencia y a General. Las dos plantas superiores de la casa estaban destinadas para vivienda.

Planta del cine de verano de Montenegro. Archivo Histórico Municipal de Archidona, Legajo 392.


Desconocemos durante cuántos años permaneció abierto este cinematógrafo y si durante el invierno continuó proyectando películas. Pero una cosa es cierta: hubo un tiempo en este pueblo en el que, al parecer, coexistieron dos cines.

Evidentemente, quedan espacios de cine por recorrer, como los primeros cinematógrafos de los años 20 y 30, pendientes de un trabajo más amplio sobre los orígenes del cine en Archidona; y otros, sobre los que profundizaremos más adelante con la colaboración de todas aquellas personas que puedan aportar datos sobre el tema, algunas, como Rafael Molina, historia viva del cine en Archidona.

 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:

Archivo Histórico Provincial de Málaga, Fondo Gobierno Civil, Legajo 12.150.

Archivo Histórico Provincial de Málaga, Fondo Gobierno Civil, Legajo 12.203.

Archivo Histórico Provincial de Málaga, Fondo Turismo, Legajo 772.

Archivo Histórico Municipal de Archidona, Legajos 180, 183 y 392.

martes, 22 de junio de 2021

La restauración de la Torre de las Mínimas: Sor Lourdes Sánchez-Lafuente Cano O.M. (III)

Después de largos años preocupadas  por el deterioro que la torre iba sufriendo y pensando en que pudiese tener algún desprendimiento y ocurrir algo a alguna persona, (¡esto no lo podíamos ni pensar!) nos hacía sufrir y orábamos confiadas a la Divina Providencia y a nuestra querida Sierva de Dios Madre Mª del Socorro Astorga Liceras, ya que fue su padre el que la construyó en 1790, seguras de que llegaría el momento de poderla reparar. No sabíamos cuándo ni cómo, pues no teníamos medios para acometer nosotras las obras y tampoco por parte de las administraciones se nos ponía fácil, ¡toda la responsabilidad recaía sobre nosotras!

Desde año 2009 en que  nuestro maestro albañil el Sr. D. Luis Toledo nos manifestara su preocupación por el estado de la torre, en varias ocasiones le trasladamos nuestra inquietud al Ayuntamiento y le solicitamos informe técnico; nos consta que lo hicieron y enviaron a Cultura, solicitando la intervención y rehabilitación de la Torre. Vinieron de Cultura para verla, pero no tuvimos ninguna respuesta. En febrero de 2020 el Ayuntamiento nos notificó que había caído algún cascote, y se nos requería hacer un proyecto o memoria para llevar a cabo la intervención señalada por la Sra. Maestra de obras del Ayuntamiento Dña. Mª Dolores Aguilera Romero según la inspección que había realizado de la torre. Nos pusimos en contacto con Arquitectos viendo la manera de poderlo hacer. Cuando el día 12 de octubre sobre las 16:15 horas estando la Comunidad rezando en el Coro de la Iglesia, oímos un ruido muy grande, pensamos que era en la calle sin tener nada que ver con nosotras.

Al cabo de unos instantes sonó la campana del torno, nos decían que si sabíamos que la torre se había caído, (así se nos dio la noticia). Fue un sufrimiento grandísimo, salimos dos hermanas para ver lo ocurrido, y dimos gracias a Dios porque a pesar de los desprendimientos tan grandes que había sufrido la cornisa de la torre, no había ocurrido ningún daño personal, a pesar de  que es una calle muy transitada, en ese momento gracias a Dios, no pasaba ningún viandante por la zona. Cuando salimos estaban la Policía Municipal con la calle cortada, los bomberos y algún concejal del Ayuntamiento, enseguida vino el Párroco D. Francisco Javier Velasco, la Alcaldesa Dña. Mercedes Montero, y la Arquitecta del Ayuntamiento Dña. Inmaculada Montero, mostrando todos preocupación e interés.

Aunque nos sentíamos muy impotentes para acometer dicha obra, todo esto lo vivimos con espíritu de fe, pues el Señor siempre ha velado y vela por nosotras, a Él, al Amo de la casa, le confiamos lo que nos preocupa y nunca nos hemos sentido defraudadas, siempre hemos sentido su ayuda y protección y a nuestra Sierva de Dios Madre Mª del Socorro, para que intercediese y pronto se pudiese reparar la obra que su padre Francisco de Astorga había construido, poniendo los medios y las personas para realizar dicha empresa.

Así, en medio de preocupación y angustia, sintiéndonos solas sin saber a dónde acudir, llamamos al Vicario General de la Diócesis Ilmo. Mons. D. Antonio Jesús Coronado Morón, contándole lo que nos pasaba; él nos acogió con verdadero interés preocupándose por todo, se puso al habla con el ecónomo de la diócesis D. Rafael Carmona, el que a su vez encargó al Arquitecto Técnico Pablo Pastor, hiciese el proyecto técnico de la obra. Éste, enseguida lo hizo y todo fue rápido. Hemos quedado muy contentas y agradecidas. Fue la primera providencia de Dios que nos iba abriendo camino cuando para nosotras  todo estaba oscuro.

Al ver en la situación en que se encontraba la torre, muchas personas del pueblo se interesaron y pusieron su granito de arena para que se pudiese reparar cuanto antes. La Diputación y nuestro Ayuntamiento nos han prometido su ayuda y en ellos confiamos. Pero un donativo que nos conmovió de manera especial fue el de dos niños María y Carlos Rubio Sánchez-Lafuente, que al contarles el P. Javier lo que nos había pasado, le dijeron a su mamá que nos querían dar su hucha, ellos mismos la trajeron. Fue el primer donativo, el más bonito y significativo, también otros niños se lo dijeron a sus papás y vinieron con alimentos. ¡Qué gestos tan bonitos y cuánto lo agradecemos!

El día que se comenzaron a poner los andamios para la obra, estuvimos desde el amanecer poniendo en las manos del Señor la torre y rogándole que no sucediese nada a nadie, que protegiese a los albañiles de cualquier accidente e iluminase a los que tenían que dirigir la obra. Cuando vimos la torre rodeada de andamios nos parecía mentira.

Una cosa que nos ha alegrado mucho es que los albañiles hayan sido de Archidona, han trabajado con verdadera profesionalidad y lo han hecho como cosa propia, como ellos decían “es que es para embellecer nuestro pueblo y tiene que quedar muy bien”.

Desde aquí y en nombre de la Comunidad quiero agradecer muchísimo a todos los que han colaborado de una manera o de otra con su granito de arena para realizar dicha restauración.

Al Obispado, a nuestros Sacerdotes por su apoyo e iniciativas, a Dña. Mercedes Montero, nuestra Alcaldesa y a la Corporación Municipal, sin olvidar tampoco a la Maestra de obras, que con el informe que hizo ayudó muchísimo para que todo se agilizase, al Arquitecto técnico D. Pablo Pastor, a la constructora Hermanos Campano, por su buen hacer y comprensión, al pintor D. Jesús Conde que ha puesto sus dotes y tiempo para pintar la fachada y la torre, son pinturas y grabados preciosos, que se están vendiendo para recaudar fondos para la obra, a las personas que tuvieron ésta iniciativa D. José Núñez de Castro y D. Eduardo Aguilar,  a las Cofradías  que con la compra y venta de las pinturas están colaborando, a todos los comercios y personas que han colaborado en la venta de papeletas para la rifa que se hizo, a la Cooperativa de aceite La Purísima por su generoso donativo, y de una manera especial a la persona que de forma anónima ha costeado la campana y ha hecho posible que vuelvan a tocar. En fin a cuantos han pasado por el torno a dejar su donativo, y a los que lo han hecho a través de la cuenta corriente. A todos muchísimas gracias.

Estamos muy contentas y damos gracias al Señor porque una vez más nos ha protegido y ha salido a nuestro encuentro.

Deseamos que todo el pueblo de Archidona al contemplar la torre disfrute de su belleza arquitectónica y eleve una acción de gracias al Señor.

Sepan todos que detrás de estos muros hay una comunidad que día y noche reza por ustedes, que junto a cada tañido de campanas que oigan se están elevando oraciones de intercesión,  por todos los hijos de este pueblo y por toda la humanidad.

¡Gracias y mil gracias!


                                                        Sor Lourdes Sánchez-Lafuente Cano O.M

                                                     Correctora


lunes, 14 de junio de 2021

La restauración de la Torre de las Mínimas: Eduardo Aguilar Muñoz (II)

Archidona es un sentimiento forjado por muchas sensaciones, una ilusión que el recuerdo de sucesivas generaciones ha convertido en memoria colectiva, una herencia que se hace presente y que no podemos repudiar. Archidona es paisaje, son sus plazas y calles, una cuesta que te lleva al cielo, historia que imprime carácter. Archidona se viste de aroma, de luz que enciende el horizonte, de sonido que atrapa el alma. Archidona es una estampa, dulce oración, Archidona son sus campanillas y campanas. Y archidonesa es también la más señera de sus torres, de rojos ladrillos y azulejos verdes en zig zag engalanada, de vigoroso fuste y cornisa preeminente, de chapitel que en pirámide sube desde una base ochavada. Una torre con esplendor al fin recuperada, de cemento esta vez cosida, libre de andamiajes, tras varios meses afligida nuevamente altiva. Y a Dios dan gracias las monjas mínimas por obrar tan gran milagro, y nosotros se las damos a ellas por su denodado empeño en remover Roma con Santiago, por sabernos despertar de este mal sueño, por suscitar el compromiso de propios y extraños, por sembrar con plegarias nuestra inquietud, por darnos la oportunidad de rezar en tonos verde, naranja, azul; por hacer posible que un par de láminas, de grabados de puro arte, hiciesen visible de la mano de Jesús la magia que esta torre esconde. Y a veces, cuando extasiado me quedo en el mirar de cualquiera de las imágenes, me da por pensar que el deterioro de la torre tal vez fue la excusa perfecta para sonsacar el compromiso de Jesús Conde para pintarlas, impregnándolas de vivencias, de sentimiento, de amor por su pueblo; el mismo amor que en clausura profesan unas religiosas que orgullosas deben estar por haber devuelto a Archidona una torre renacida.

Con mi especial gratitud a José Núñez de Castro Murillo a quien hice cómplice de esta aventura en pro de la restauración de una torre archidonesa.


Eduardo Aguilar Muñoz.


miércoles, 9 de junio de 2021

Archivo

 DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOS.

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA CREACIÓN DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE ARCHIDONA


Un 9 de junio de 1948, bajo el patrocinio de la UNESCO, se creó el International Council on Archives (ICA) con la finalidad de promover la conservación, gestión y utilización del patrimonio documental que los archivos atesoran, destacando su importancia como salvaguarda de la memoria de la Humanidad.

 

En el año 2004, el ICA, solicitó a las Naciones Unidas señalar una fecha para celebrar el  Día Internacional de los Archivos; quedando fijado, a partir del año 2007, el día 9 de junio como fecha conmemorativa de tal evento, en recuerdo de la fundación del Consejo Internacional de Archivos.

 

Rememorar año tras año dicho aniversario, como costumbre inveterada, carece de razón; sólo el renovado compromiso con la conservación, protección, custodia y buen uso del patrimonio documental por parte de autoridades, sectores públicos y privados, archiveros y público, en general, dotará de sentido la celebración. Por ello, desde nuestra Revista queremos contribuir en esta efeméride dando a conocer algunas notas sobre la creación del Archivo Municipal de Archidona.

 

La Historia de nuestro Archivo comienza en el mismo instante en el que el poder municipal, representado por el Concejo o Ayuntamiento, ejerce las tareas administrativas que son de su competencia. Esto sucedió cuando Archidona, con la conquista cristiana, dejó de ser una fortaleza fronteriza y, paulatinamente, fue convirtiéndose en una villa poblada y necesitada de un gobierno, no sólo militar, sino también civil.

 

Los primeros fondos que constituyeron el Archivo Municipal fueron los Libros de Actas Capitulares, en los que se recogían e insertaban, junto con los acuerdos concejiles, otros documentos ajenos a tales deliberaciones (alguna provisión condal y peticiones de los vecinos al Concejo). El primer Libro de Actas conservado, correspondiente a los cabildos celebrados entre los años 1514-1531, quedó depositado en el arca del Cabildo, siguiendo las disposiciones dictadas por los Reyes Católicos sobre la creación de los archivos municipales y la custodia de sus fondos.

 


Portada del primer Libro del Cabildo de la villa de Archidona del año 1514.


Con la incorporación de nuevos documentos, debido a la progresiva complejidad que las tareas administrativas iban adquiriendo, los fondos fueron creciendo y el arca se había quedado pequeña. Por ello, en el año 1525, el Concejo acuerda, con un carpintero de la villa, la confección de un arca nueva, provista de cajones, para poner en ella todas las escrituras y libros del Cabildo.

 

En las Ordenanzas Municipales del año 1598, los miembros del Cabildo, conscientes de sus obligaciones con respecto a la buena gestión de la documentación municipal, dedican un apartado al archivo y a la organización del mismo, prestando especial atención a la custodia y control de los fondos para evitar pérdidas o sustracciones:

 

Yten, en el dicho Ayuntamiento y casas del a de aver una arca  archibo de tres llaves conforme a la ley real, en el qual esten todos los papeles, escrituras y privilegios que convengan al dicho Cabildo y al bien publico desta villa y la una llave tenga el señor corregidor y la otra un alcalde o regidor y la otra el escribano del Cabildo, y en el dicho archibo aya un libro donde esten escritos todos los papeles, escrituras y privilegios que en el uviere con quenta y claridad y si algun papel, escritura, libro o otra cosa se sacare se escriva en el libro como y para que y quien lo lleva y se haga bolver y no haziendose asi sea a cargo de los que tienen las llaves”.


 


Acta de la primera reunión del Concejo en la que se registra
la elección de oficiales para el año 1514.

Pese a estas prevenciones, en el año 1601, al derrumbarse las casas consistoriales, el arca del archivo se perdió y con ella, papeles de mucha importancia y a esta causa se llevaron muchos de los dichos papeles y no han apareçido. Aunque se amenaza de excomunión a los expoliadores, era necesario custodiar y organizar de manera más eficaz la documentación municipal. Así, en el año 1604, a instancias del escribano, el Concejo manda construir, en el hueco de la escalera por donde se sube a la sala alta del Cabildo, el primer cuarto destinado a archivo, tendrá su puerta con cerradura y llave y en él se colocarán un escritorio y una estantería para que se recojan los papeles porque de no haberlo estan los papeles a mucho riesgo y los papeles andan en muchas manos.

 

Han transcurrido siglos desde aquellos accidentados inicios, y ahora los archidoneses, que tenemos la fortuna de conservar un rico y completo patrimonio documental, tanto público como privado, legado por nuestros antepasados, estamos obligados a preservarlo y encomendarlo a generaciones futuras, conservando su integridad y evitando pérfidas disgregaciones.

 

Desde Rayya. Revista de investigación sobre la historia y el patrimonio de Archidona y la comarca Nororiental de Málaga os invitamos a conocer, a valorar y a disfrutar de nuestros Archivos y de su ingente riqueza documental.

domingo, 6 de junio de 2021

La restauración de la Torre de las Mínimas: un proyecto colectivo (I)

Este pasado mes de mayo han finalizado las obras de restauración de la torre del Convento de Jesús y María de las Monjas Mínimas de San Francisco de Paula, conocido por los archidoneses como las Mínimas. Desde la funesta tarde del 12 de diciembre, en la que se desprendió la parte superior de la cornisa del emblemático edificio, apenas han transcurrido cinco meses, y lo que se vaticinaba como una larga espera, por el lento y tortuoso discurrir de la burocracia administrativa, se ha convertido en una intervención inmediata que ha evitado mayores desperfectos.

A finales de diciembre, desde este blog, quisimos hacer una llamada de atención sobre lo acaecido, con la publicación de un excelente trabajo de Manuel Garrido.

Simultáneamente, la alcaldesa, Mercedes Montero, puso en marcha los mecanismos necesarios para agilizar trámites y subvenciones ante las administraciones provinciales y autonómicas de Cultura. Por otro lado, la Comunidad de las Monjas Mínimas ha llevado a cabo diversas actuaciones para recaudar fondos; cometido al que se unió la participación vecinal, de la mano de Eduardo Aguilar Muñoz y José Núñez de Castro Murillo y la desinteresada colaboración de Jesús Conde, junto a la anónima contribución de numerosos archidoneses.

La inversión económica, costeada por el Ayuntamiento archidonés, la Diputación malagueña, el Monasterio y la cooperación ciudadana, unida a la intervención técnica del Obispado malacitano, han demostrado que hacer causa común y sumar esfuerzos frente a cualquier tipo de vicisitud siempre será motivo de elogio; por ello, ante este modo de proceder colectivo no podemos menos que felicitarnos como archidoneses.

El blog de la Revista Rayya publicará, en entradas sucesivas, las opiniones y pareceres de aquellas personas e instituciones que se han comprometido con este proyecto de cuidado y defensa de nuestro patrimonio.


La Redacción de Rayya.

lunes, 10 de mayo de 2021

Fecha de recepción de artículos para el nº 17 de la Revista Rayya

Desde el Consejo de Redacción se anuncia que se amplía el plazo para la recepción de artículos del número 17 de la Revista Rayya hasta el miércoles 30 de junio.

Los artículos y materiales para publicación pueden remitirse a la siguiente dirección postal: Biblioteca Pública “Dr. Ricardo Conejo Ramilo” C/ Carrera, nº 1. 29300 Archidona (Málaga) o enviarse a estos correos electrónicos: revistarayya@gmail.com y biblioteca@archidona.es.

En el siguiente enlace se pueden descargar las normas de publicación. Descarga el archivo

miércoles, 31 de marzo de 2021

Felicitación

 Presentación de la revista Los Campanilleros

El pasado día 17 de marzo se presentó, de manera telemática, la nonagésima cuarta edición de Los Campanilleros: revista oficial de la Agrupación de Cofradías de Archidona. Como hemos podido constatar, las circunstancias extraordinarias que nos están aquejando durante el último año marcan un antes y un después en nuestras vidas y en todo aquello que formaba parte de nuestras tradicionales usanzas. El trastorno, una vez pasado el desconcierto inicial, nos ha revelado que hay otras formas de vivir, de relacionarse, de celebrar, de trabajar… Y ello ha quedado patente en la nueva edición de Los Campanilleros.

De la mano de su director, Juan José Jiménez Maldonado, y de Antonio Nuevo Garcés, director de fotografía, la revista ha iniciado un renovado itinerario que, sin abandonar la tradición y recogiendo los aportes de etapas anteriores, le llevará a convertirse en referencia obligada de las publicaciones sobre el ámbito cofrade. Toda la obra refleja la ilusión, el entusiasmo, el cuidado, la imaginación y la creatividad con las que sus artífices han llevado a cabo la tarea, intentando aunar rigor científico y pasión: todo un compromiso.

Desde la misma portada, obra de Jesús Conde, se adivina que estamos a punto de iniciar un singular recorrido por la Semana Santa archidonesa, mostrándonos el camino, en esta ocasión, un atrayente hilo conductor conformado por un emparejamiento de símbolos: torres y luminarias de tronos (candelabros, arbotantes y faroles), que en estrecha relación, ilustran cada uno de los hitos del itinerario: Guarda, Contraguarda y Secciones.

Los Campanilleros 2021, se presenta, de este modo, como manifestación escrita y expresión gráfica de un sentimiento en el que nada queda al azar, todo responde a un propósito, y guiños y sugerencias inspiran otras miradas.


La dirección, secretaría y maquetación.