domingo, 9 de junio de 2024

Archivo: Difusión

 9 DE JUNIO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOS


Archivos cofrades

José Jiménez Guerrero

 

En el año 2004 se celebró en Viena el Congreso Internacional de Archivos. Entre las resoluciones adoptadas se aprobó la de solicitar a las Naciones Unidas la creación de un Día Internacional de los Archivos.

Desde el año 2008, auspiciado por el ICA (Consejo Internacional de Archivos /International Council on Archives), se celebra cada 9 de junio el Día Internacional de Archivos. Con este motivo, mi querido y admirado amigo Juan Luis Espejo me ha pedido una aportación para el blog de la revista Rayya y que en ella reflexione sobre la incidencia y la relación que la documentación y los archivos tienen con las cofradías en general, y con las de Archidona en particular.

 

Una reflexión teórica

Las cofradías y hermandades de Pasión han sido estudiadas, sobre todo en las últimas décadas, desde diversas perspectivas. El análisis de su historia, su arte, su antropología, su religiosidad, su simbolismo, su sociología, etc., han desvelado que estas entidades religiosas poseen un rico y poliédrico pasado que condiciona y revela el porqué de algunas de sus características actuales.

Sin embargo, el interés mostrado a través de los años sobre determinados aspectos en estas corporaciones, no se ha visto correspondido, desde la óptica cofrade, con la percepción de la trascendencia de lo que aportaban como fuente de conocimiento de las características de la sociedad en general y como generadora de una rica información (que debía ser conservada y transmitida) que emanaba de su propio ser como asociación.

Es sabida la dificultad que las fraternidades han tenido para custodiar la documentación que creaban. Ello obedece a múltiples factores.

En ciertos casos, no se le daba la importancia que realmente tenía, no se valoraba.  Desde esta perspectiva, parecería que sus constituciones, los libros de hermanos, los de enterramientos, los de cabildo, los de cuentas, los de luminarias, los de inventarios, etc., pertenecerían al terreno de ‘lo propio’, de ‘lo íntimo’ y que poco o nada podrían tener de interés para quienes no pertenecieran a la hermandad. Error.

No obstante, sabemos que, en épocas pretéritas, algunas cofradías se preocupaban de custodiar ‘sus escritos’. Las arcas de las tres llaves servían como el espacio idóneo para ‘almacenarlos’, junto con otras piezas o elementos que se consideraban de valor (cera, joyas, dinero, etc.).

Asimismo, en la mayoría de los casos, la documentación generada por la hermandad se depositaba en los domicilios particulares, bien en el del hermano mayor, en el del mayordomo o en el del secretario. Ello generaría un sentimiento de propiedad particular.

A las circunstancias reseñadas se añade, como un factor diferencial y definitivo, las causas sobrevenidas que motivarían la desaparición documental.

A las de origen natural, como podrían ser las riadas o terremotos, se añaden otras producidas por accidentes (caso de los incendios), cuando no por el deterioro propio del paso del tiempo y por los cambios de sede.

En esta última situación tuvieron especial relevancia los procesos desamortizadores decimonónicos. El cambio obligado de algunas corporaciones desde las sedes conventuales donde nacieron y se ubicaron durante siglos, hasta determinadas iglesias, conllevó, en algunos casos, la irreparable pérdida de toda su documentación.

No obstante, algunas hermandades, conscientes de lo que la información escrita significaba, conservaron su ‘historia documental’, o bien la entregaron a alguna institución, generalmente al Municipio o a la Iglesia.

Sin embargo, existen otros motivos que afectaron negativamente a la conservación y custodia de los documentos. Los procesos bélicos o revolucionarios conllevaron, entre otros aspectos, este hecho.

Pero, sin duda y sobre todo referido a la ciudad de Málaga, fueron los sucesos producidos en el quinquenio 1931 a 1936 los que afectaron más negativamente a las entidades cofrades. Es cierto que normalmente se ha hecho hincapié en el estudio de los efectos materiales que ocasionaron estos acontecimientos anticlericales: destrucción de sedes canónicas (iglesias, capillas, ermitas, conventos, etc.), de imágenes, de los elementos patrimoniales cofrades, de las piezas procesionales, etc. Pero, además, hay que resaltar que en los sucesos del 11 y 12 de mayo de 1931 y en los que se produjeron en julio de 1936, también se vio afectado, cuando no destruido, gran parte del acervo documental cofrade. De ello di cuenta en algunos de mis trabajos.

Y creo que es de justicia resaltar que en el incendio y destrucción habidos en el palacio episcopal desapareció todo el archivo y con él la ingente documentación que se custodiaba. En la ‘Exposición que el Vicario General del Obispado, Francisco Martínez Navas, elevó al presidente del Gobierno y al nuncio de Su Santidad sobre los sucesos de mayo de 1931 en la ciudad de Málaga’, y que se conserva en las Actas Capitulares del Cabildo Catedralicio de Málaga, se reseña que se había consumido todo el archivo de la Diócesis que se remontaba a cuatro siglos.

Y en sus dependencias se hallaba la documentación generada por las cofradías malacitanas desde principios del siglo XVI hasta 1931. Todo desapareció y con ello se fracturó y se nos hurtó la posibilidad de investigar y de dar a conocer, de una manera más fidedigna y rigurosa, determinados aspectos relativos a la historia de nuestras hermandades.

Sin embargo, hay que constatar que, desde hace algunos años, en las cofradías ha surgido y se ha consolidado la percepción de la transcendencia de la importancia de lo que realizan. Y paralelo a ello, que la documentación que generan debe ser conservada y custodiada en dependencias dignas. El fenómeno de construcción de casas hermandades ha tenido mucho que ver en ello. La práctica totalidad de las fraternidades poseen hoy día un espacio físico concreto para custodiar su archivo.

Mas, también se debe reseñar que la publicación de monografías y libros de historia cofrade de carácter generalista, especialmente desde la década de los años 90 del pasado siglo, ha servido para que las nuevas generaciones de cofrades asuman la importancia que el conocimiento del pasado tiene en las corporaciones nazarenas y, con ello, la trascendencia de la documentación que generan y la necesidad de custodiarla.

Este hecho ha conllevado una serie de elementos o factores a considerar. Uno de ellos es la aparición, cuando no la potenciación, de la figura del archivero, como la persona encargada de la organización y custodia de toda la documentación, pasada y presente. A esta función se le añade la de la posibilitar la consulta física de los fondos documentales a posibles interesados. Ello comporta una serie de circunstancias a tener en cuenta.

La primera, la de la necesidad de que la persona encargada de los fondos documentales de una cofradía tenga la preparación adecuada para que su función sea llevada a cabo siguiendo los parámetros científicos. En los últimos años se han organizado cursos específicos para ello. Y, ciertamente, han tenido una muy buena acogida.

Asimismo, las cofradías deberían asumir la necesidad de que los fondos custodiados en sus archivos se cataloguen y clasifiquen siguiendo la metodología propia del caso.

Y a más, añadiría, que en los momentos actuales se hace necesario que el acceso a la documentación, archivo fotográfico, etc., se pueda realizar a través de los medios electrónicos. Las páginas web de las propias corporaciones cofrades se consolidan como el medio idóneo para ello.

Y, como un objetivo más o menos cercano en el tiempo, se debería contemplar la posibilidad de que los archivos históricos de las fraternidades se puedan integrar en organismos de superior rango.

Existe una fraternidad en la ciudad de Málaga que puede servir de ejemplo: la de los Dolores de San Juan. Todo un referente y al que aconsejo acudir para poder comprobar lo que puede hacer una hermandad con sus fondos documentales (https://doloresdesanjuan.es/archivo-historico/).

Recientemente, y según se ha publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, de 14 de mayo de 2024, el Archivo Histórico de la Archicofradía se ha integrado en el Sistema Archivístico de Andalucía. Sin duda, una gran noticia que marca un camino.

El aspecto cultural que emana del conocimiento de la documentación propia se podría, y creo que se debería, ampliar con la percepción de lo que las cofradías han significado en general en la historia de la localidad. Y a ello contribuiría, no me cabe duda, la creación de una biblioteca de temas cofrades que se podría ubicar en las propias dependencias de los archivos. Existen corporaciones nazarenas que ya lo han llevado a cabo. Sus fondos se han nutrido, en casos, por las donaciones que los propios hermanos u otras personas, han realizado.

Esta circunstancia se ha potenciado no solo en lo que a bibliografía se refiere. También ha tenido, y tiene, gran importancia la custodia de unos fondos gráficos o sonoros (fototeca, videoteca, etc.) que, también en casos, procede de las aportaciones realizadas.

Estas reflexiones teóricas se consolidan en lo que, por regla general, se realiza desde las agrupaciones de cofradías de las distintas ciudades. Aconsejaría a los archiveros de las distintas fraternidades que realizaran una visita al de Málaga, todo un ejemplo.

 

El caso de Archidona

En el año 2004 se publicó, prologado por el inolvidable Jesús Castellanos, el libro titulado Semana Santa de Archidona, Historia. Arte. Tradiciones. Sus autores (Juan Antonio Guerrero Garrido, Narciso Morales Luque, Jacinto Muñoz Nuevo e Isidoro Otero Cabrera) elaboraron una magna obra en la que se reflejan las fuentes documentales que custodian, tanto la Agrupación de Cofradías, como las distintas hermandades.

A ella acudo para elaborar este epígrafe. Asimismo, se me ha hecho llegar la información que, tras ser requerida desde la Revista Rayya a las diferentes corporaciones nazarenas, algunas de ellas han aportado.

No se trata de elaborar un inventario, sino de resaltar cómo las fraternidades archidonesas custodian un rico acervo documental que, en casos, se remontan a varios siglos, aunque, como sucede con la mayoría de las cofradías de otras localidades, no poseen una continuidad temporal. No obstante, esta premisa se trunca en las hermandades de más reciente creación, que, por regla general, sí preservan toda su documentación interna. En este sentido sobresale la Cofradía de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén y Nuestra Señora de la Victoria. Y es que, de forma paralela a su fundación, lo que ocurrió el 24 de febrero de 1961, se inició la guarda y custodia de los documentos que su actividad generaba.

Pongo como ejemplo, para ilustrar la realidad que reseño lo que sucede con los libros de actas y cabildo. Ello es extrapolable a otro tipo de documentación.

Por regla general todas las cofradías los custodian, si bien existen lagunas temporales. Es esta una situación que se repite, a veces con demasiada frecuencia. Mas, no se debe olvidar que una de las causas de la escasez documental de determinadas épocas, además de las ya analizadas, se puede deber a la falta de actividad de la corporación.

No obstante, se debe reseñar que, en algunos casos, estas excepcionales piezas documentales se remontan a siglos anteriores. En este sentido sobresalen los libros de actas de cabildo de la Muy Venerable Cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, Jesús Preso y María Santísima del Amparo. Se remontan al siglo XVII. El primer libro de actas de cabildo (1661-1716), el más antiguo conservado en Archidona de una cofradía de Pasión, ha sido transcrito y editado recientemente por Juan José Jiménez Maldonado en su libro Corpus Documental. Libros de Cabildos, Testamentos y otros documentos. Siglo XVII. Asimismo, se conservan algunos de los siglos XVIII y XIX. Y por supuesto desde el siglo XX hasta la actualidad.


Portada y guardas del primer libro de actas de cabildo de la Cofradía del Huerto.
Imagen: Juan José Jiménez Maldonado.


Asimismo, se debe resaltar que la Venerable Archicofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Madre de Dios, Santo Sepulcro, Nuestro Padre Jesús de la Columna y Santísimo Cristo del Mayor Dolor, dada su antigüedad, también custodia libros de actas cuyos inicios se datan en 1728.

También, y en este caso desde finales del siglo XIX, se guardan los de la Real, Muy Ilustre y Venerable Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Paz.

En la misma centuria, y concretamente desde 1854, se poseen los de Real y Venerable Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y María Santísima de los Dolores.

El hecho de que algunas hermandades comiencen a custodiar sus libros en esta etapa histórica, considero que puede guardar relación con la implantación del liberalismo y concretamente con la época isabelina, cuando se potencian determinados aspectos de la vida corporativa de las asociaciones en general y de las cofrades en particular. Y entre ellos, tal y como sucede con otras parcelas de la vida civil y de la administración pública, se genera el de una mejor organización y, en este caso, el de la custodia documental.

Un caso diferente es el de la Cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima del Amor y de la Sangre. Si bien sus estatutos (los más antiguos conservados) se fechan en 1606, los libros de actas que se guardan arrancan del año 1927.

Finalmente, no se debe olvidar que la Agrupación de Cofradías, también conserva sus libros de actas desde su fundación en 1924.

Para concluir, quiero reseñar que las cofradías archidonesas custodian, como no podía ser de otro modo, toda una serie documental que informa sobre los diferentes aspectos que conformaron y conforman su actividad. Sin ser exhaustivo quiero reseñar: las bulas (de especial incidencia en la cofradía de la Soledad y que se inician con la ‘Pastoris Aeterni’ de 1507 y la del Dulce Nombre y que arrancan con la ‘Iniuctum Nobis’ de 1564), las indulgencias (de la misma fraternidad y que se inicia con las de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide de 1889), los libros de registro de hermanos (de cuota, protectores y honoríficos), de entierros, difuntos y misas (relevantes los de la cofradía de la Humildad, desde 1774, o de la Soledad, que se inicia en 1865, etc.), de cuentas, de tesorería, de secretaría, los diferentes contratos (de participación en la procesión, de hechura de imágenes, de adquisición de enseres, etc.), inventarios, diseños, cultos, cartelería, partituras, fotografías, etc.


Bula CAPITVLVM & CANONICI (1608). Imagen: David Aranda.


Y no se debe olvidar la existencia de ejemplares de constituciones y estatutos de diferentes hermandades, una fuente primaria esencial para conocer su funcionamiento.

Como reflexión final de estos breves apuntes, señalo la necesidad de que la documentación cofrade en general sea accesible a los interesados en estos temas. Y para ello, nada mejor que proceder a la digitalización de todos sus fondos y facilitar su acceso a ser posible en la página web.

El 9 de junio es el Día Internacional de Archivos, también de los de las cofradías.

miércoles, 29 de mayo de 2024

Presentación de libro

CORPVS DOCUMENTAL. LIBROS DE CABILDOS, TESTAMENTOS Y OTROS DOCUMENTOS. Siglo XVII.


 Juan José Jiménez Maldonado


¿Qué es un Corpus Documental?

Podemos definirlo como un conjunto, o cuerpo –corpus–, de textos auténticos recopilados que se seleccionan y se agrupan sistemáticamente bajo ciertos criterios para ser analizados. En el caso que nos ocupa, se han recopilado los documentos localizados en distintas fuentes de índole estatal, autonómica, provincial, local y privada, tanto propias como externas a la Cofradía, es decir, aparte de los libros de cabildos se han acometido búsquedas exhaustivas en Archivos Históricos de distintas localidades. El contenido se ha ordenado de manera cronológica: día, mes y año;  desde el más antiguo al más reciente.

La realización de este libro, se ha acometido en un periodo temporal de ocho años, comprendiendo desde la recopilación de los primeros documentos hasta que se envió a la imprenta. El trabajo entre ambos periodos, se ha empleado a la búsqueda, escaneado o fotografiado, y transcripción de toda la documentación localizada o ya disponible. De igual modo, el autor ha llevado a cabo todo el diseño y maquetado del libro, por lo que supone un trabajo INTEGRAL. El tiempo empleado, en número de horas, en todos los procesos expuestos superan las siete mil quinientas horas. Traducido a días serían más de 312 días.

Ha sido editado por la Muy Antigua y Venerable Cofradía de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto, Jesús Preso y María Stma. del Amparo de Archidona, con la financiación de ADR Sierra Norte de Málaga mediante ayudas de la Unión Europea con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural y la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía.

 


Imagen: Facebook Ayuntamiento de Archidona.


DOCUMENTACIÓN ANALIZADA

Libros de Cabildos

Entregados con motivo de la inauguración de la Casa Hermandad de la Cofradía del Huerto, siendo mayordomo don Manuel Peláez Delgado, por el cofrade archidonés don José García Aguilar en 1986, por medio de estas líneas queremos agradecerle nuevamente el gesto de entregarlos a la Cofradía. Este trabajo, en gran medida, se ha llevado a cabo gracias a que hemos podido estudiarlos. Su periodo temporal abarca desde 1661 a 1716, esto supone que son los libros de cabildos de una cofradía de pasión más antiguos conservados en Archidona hasta el momento.

Con el fin de proteger y preservar esta documentación tan antigua, la Cofradía del Huerto, por medio del hermano don José Luis Sánchez-Lafuente Valencia, inicia las gestiones para realizar una digitalización en alta resolución por el servicio de reprografía de la Biblioteca Universitaria de Granada - Hospital Real (Fondo Antiguo), utilizándose muchas de estas imágenes en esta publicación.


Testamentos

Aparte de la documentación anterior, también ha sido posible localizar 184 testamentos relacionados con la cofradía. Se han leído prácticamente la totalidad de escrituras de este siglo, contenidas en el Archivo Histórico Municipal, contándose por miles, y de las que se han transcrito todas aquellas mandas en las que se manifiesta la pertenencia a la Cofradía del Huerto, y por alusión directa o indirecta a la misma, un ejemplo de esto sería:

«[...] Yten mando me acompañe la cofradía de la Oración del Guerto de la qual soy hermano y pido asimismo me diga las cien misas de su obligación. [...]»

Al leer completamente todos los testamentos, de manera adicional, se han sacado notas al pie de página con datos relativos a la vida de cada persona, extractando aquellos más interesantes como: matrimonios, hijos, pertenencias, donaciones a otras cofradías, enterramiento, dónde habitaba, etc.

 

PRÓLOGO

El prólogo ha sido escrito por Jaime Moreno Ramírez, licenciado en Historia del Arte (UMA), cofrade malagueño ligado a la Archicofradía de la Expiración, en la que desempeña labor de archivero, autor de multitud de artículos de temática artística, histórica y cofrade, y presentador y divulgador en programas de televisión.

 

Imagen del autor.


ESTRUCTURA DEL LIBRO

Está compuesto por tres apartados:

-    -          Introducción histórica actualizada, relativa al siglo XVII, compuesta por todos los datos ya conocidos y todos aquellos nuevos datos localizados en este trabajo de recopilación documental, analizados conjuntamente. Incluye una descripción de la metodología empleada, antecedentes, posible fundación y primeras referencias, Imágenes Titulares, enseres de la Cofradía, la capilla, en donde destaca una acuarela que recrea el aspecto de la capilla, realizada por la artista local Pilar Cárdenas Rueda, bajo boceto de Amparo Jiménez Maldonado, en base a los datos aportados por los distintos documentos; Constituciones y Bulas, Relación con los Mínimos, el Miércoles Santo del siglo XVII, relaciones con otras cofradías de Archidona, actividad de la Cofradía (Cabildos, economía y hermanos) y mayordomos destacados, con sus firmas y árboles genealógicos.

-          Corpus Documental, donde se presentan transcritos literalmente, y traducidos en base a reglas paleográficas para facilitar su comprensión por lectores no familiarizados en la materia. Se incluyen numerosas notas al pie con datos relacionados con cada documento, así como de la terminología antigua empleada en los mismos.

-          Base de Datos, en la que se recogen los nombres y apellidos de los hermanos que desempeñaron cargos de la cofradía como: mayordomos, alcaldes, escribanos, albaceas, predicadores, estandarteros, incensarios, entre otros; Un censo de 703  hermanos ordenado por nombres y apellidos, y donde se referencia cuando aparecen por primera vez en los libros y documentos, todos los años en los que se vuelven a mencionar y que condición se les ha dado, teniendo en cuenta la procedencia del dato y su contenido: HERMANO o DEVOTO; Un listado de todos los testamentos localizados durante el siglo XVII; Un listado de 184 testamentos localizados, desde 1595 a 1700, ordenados cronológicamente, y en que se especifica cuando y cuantas veces hacen testamento, el templo  y capilla, o lugar, en el que tiene voluntad de ser enterrado, y la ubicación de cada documento; Listado de correctores y frailes mínimos del Convento de Ntra. Sra. De la Victoria que aparecen referenciados en los libros de actas junto a sus rúbricas y años de aparición; Por último una relación de otros nombres y apellidos que aparecen en los libros de cabildos y que no se vinculan directamente con la cofradía.

También se adjuntan dos tablas: una de altas y bajas de hermanos en las que se detalla: cuantos datan por año, cuantos entran, cuantos mueren, cuantos se expulsan, detallándose si son por deudas o por renuncia, y cuantos se jubilan; y otra con un inventario de los renuevos de cera en las que se refleja: el número de velas destinadas a las honras, numero total de hachas de cera y de arandelas, cuantas se renuevan, cuanta cera corrida se recogía en las arandelas y el cerero que recogía y producía la nueva remesa.

 

DISEÑO

Ha sido especialmente cuidado por el autor, dejándose pocos elementos al azar. Las portadas y guardas han sido diseñadas con el aspecto original de los libros de cabildos de la Cofradía del Huerto de Archidona. Para ilustrar los apartados y sub-apartados se han empleado obras artísticas, relacionadas con el siglo estudiado, destacándose bocetos, grabados y óleos de artistas como Murillo, Francken, Durero, Van Dyck, Pietro Da Cortona o Juan Ribalta, en las que se representan la oración en el huerto o el prendimiento de Cristo. El color del marca páginas, que alude al uso predominante del color morado en la época.

lunes, 20 de mayo de 2024

Presentación de libro


José Antonio Rodríguez Martín


Hasta no hace varias décadas no se valoraron suficientemente los archivos de protocolos notariales como fuente primaria de la Historia. Han sido los historiadores franceses los primeros que han venido a demostrar que de ningún modo se puede menospreciar este diverso e ingente venero de información, imprescindible para el análisis y estudio de las edades Moderna y Contemporánea.

El personaje en torno al cual gira todo este variado y complejo mundo de las relaciones comerciales y humanas es el notario, antes conocido por el nombre de escribano. Es él quien da fe, con su firma, de lo contenido en la escritura, pero además ofrece la seguridad jurídica del acto en cuestión y el consejo que requiere el otorgante en el complicado mundo del Derecho. Con su rúbrica se cierran acuerdos comerciales, compromisos particulares, actas presenciales, decisiones personales, dotaciones, testamentos, constituciones de compañías, convenios, poderes y un largo etcétera de figuras jurídicas.

Pero ¿qué aportan y qué interés tienen desde el punto de vista histórico esta clase de archivos? Resumiendo diremos que en un archivo de protocolos se contiene la vida de nuestros antepasados y gracias a sus documentos podemos conocer sus formas de vivir, sus costumbres, la gestión de sus recursos económicos, cómo era la sociedad de la época, la religiosidad, las relaciones humanas, delitos y penas, las actitudes ante las enfermedades y la muerte, y hasta la evolución del Derecho.

Para redactar este libro hemos consultado miles de escrituras de la más diversa consideración. Los fondos documentales históricos referentes a Alameda se encuentran mayoritariamente en dos villas: Estepa y Archidona.

Contiene el archivo estepeño casi ochocientos legajos, con escrituras públicas desde 1545 hasta 1890. También cuenta con las referentes a la Hacienda y Rentas del Marquesado. Se custodian igualmente las correspondientes a La Roda (con fechas extremas entre 1547-1841), Pedrera (1590-1837) y Herrera (1851-1890). Y ese hubiese sido el destino de las de Alameda, pero debido al cambio de provincia y de partido judicial, se hallan actualmente en Archidona, dependiente del Colegio Notarial de Granada.

El Archivo de Protocolos Notariales de Archidona se ubica en el antiguo edificio de las Escuelas Pías, de propiedad municipal, que hasta no hace muchos años era también sede de la Biblioteca Municipal. El estado de conservación general, tanto del edificio como de los legajos, es muy bueno.

El primer notario de Alameda fue D. Juan Fernando Ximénez, nombrado por la marquesa de Estepa en 1798, pues eran los señores los que tenían facultad para ello, previo pago a la hacienda del señorío de cuarenta ducados anuales. Antes de ese año los alamedanos estaban obligados a desplazarse a otros pueblos y villas cercanos para poder protocolizar.

A D. Juan Fernando le sustituyó D. Jerónimo Orellana, que actuó entre los años 1828 a 1855. A su muerte, hubo un periodo de nueve años en los que no hubo escribano. Tras él fue nombrado, el 29 de noviembre de 1864, D. Francisco de Paula Romero Rodríguez, que se mantuvo en Alameda hasta el año 1878. Y, finalmente, ocupó el cargo de notario D. José Jiménez Lanzas, que lo hizo entre los años 1880 hasta 1889.

Por Real Orden de 2 de junio de 1889 la notaría de Alameda se suprimió  y se creó la de Cuevas Bajas, regentada por D. Salvador Artacho Pino, a cuya custodia se asignaron las escrituras de Alameda. Ya en el siglo XX, se constata oficina notarial durante la República y, de manera intermitente, en las décadas de los 40, 50 y hasta nuestros días.

Aunque el título del libro deja claro cuál es el contenido del mismo, señalamos que hemos agrupado las “curiosidades” por temáticas afines en distintos capítulos. Así, nos encontraremos con cuestiones relacionadas con la economía (compraventas, arrendamientos, convenios…), otras que tienen que ver con las relaciones humanas (dotes, donaciones, testamentos, enfermedades y pobreza, delincuencia…) y otro grupo afín con las particularidades propias del pueblo y su devenir histórico (posadas, mesones, huertas, molinos, aceñas, hornos, creación y formación de calles, etc.).

Curiosidades de Alameda no es un libro específicamente de Historia, aunque sus páginas rezuman acontecimientos acaecidos desde el siglo XVI hasta el XIX, pero contados desde el punto de vista de lo ocurrido a las personas, no de hechos generales. En los archivos de protocolos se refleja la vida cotidiana de la gente, sus afanes, sus trabajos, su religiosidad, las costumbres, los delitos, algunos personajes significativos… en definitiva, la evolución de un pueblo.

El autor quiere dar las gracias a D. Emilio Onorato Gutiérrez y a D.ª Soledad Nuevo Ábalos por su amabilidad a la hora de consultar los fondos de los archivos de Estepa y Archidona, respectivamente.

El libro se presentó el pasado 26 de abril en Alameda y el 8 de mayo en la Real Academia de Nobles artes de Antequera, de la que su autor es académico correspondiente.




Fotos del autor.


martes, 26 de marzo de 2024

Felicitación

Presentación de la revista Los Campanilleros

Jacinto Muñoz Nuevo

 

Días pasados se presentó la revista Los Campanilleros en su edición de 2024, que este año estrena reconocimiento institucional con la concesión de la bandera de Andalucía en Málaga, en el campo de las Ciencias Sociales y las Letras. Justo reconocimiento a una trayectoria editorial que próximamente cumplirá su centenario desde aquel primer número de 1929.

La de este año presenta una cuidada edición donde junto a la excelencia de su contenido gráfico, sin duda la principal apuesta del consejo de redacción actual, se suma un nutrido corpus literario que indudablemente avala y justifica sobradamente el galardón recibido.

De la mano de su director, Juanjo Jiménez, y del director de fotografía, Antonio Nuevo, este año  nos presentan una publicación con 150 páginas a todo color, estructurada en las clásicas secciones donde no faltan los clásicos  Saludos protocolarios, la actualidad de la Agrupación de Cofradías, órgano rector de la Semana Santa archidonesa, la información que ofrecen las  Cofradías de sus actos, estrenos y demás noticias de interés, la sección la  Imagen Contada donde las fotografías seleccionadas hablan por sí mismas al tiempo que son analizadas por la particular  óptica de sus analistas  y por último las Indagaciones, donde tienen cabida desde el reportaje temático que este año va dedicado a la otros sonidos de la Semana Santa archidonesa (matraca, trompeta y zumba), sin duda una de las aportaciones más llamativas de la revista sobre todo por su cuidada y espectacular fotografía con  la firma de Josep Table.  Otros artículos se centran en la investigación histórica, el análisis del patrimonio artístico o la restauración y conservación de obras de arte. La revista concluye con un desplegable titulado La línea del tiempo, donde se pone en contexto la trayectoria decimonónica de las cofradías archidonesas puesta en relación con los hitos más relevantes de la historia de España y de Archidona durante el convulso siglo XIX, sin duda una aportación interesante  a la historiografía local.

En la portada se recoge una reproducción del cartel anunciador de la Semana Santa de este año, obra de la pintora local Susana Toledo, protagonizado por la imagen de Jesús Preso y en la contraportada una sugerente y laboriosa fotografía de la zumba, firmada por Josep Table.

En suma, estamos ante una publicación que cumple con creces su vocación como órgano difusor del fenómeno cofrade local, apuesta prioritaria de la Agrupación de Cofradías.


 Imagen: Agrupación de Cofradías de Archidona

martes, 19 de marzo de 2024

Colección Ricardo Conejo

Concluidas las entregas de las Secciones Temáticas de los distintos fondos bibliográficos de la Biblioteca particular del Archidonés, Médico y Humanista Ricardo Conejo Ramilo, compartimos el enlace que nos llevará al catálogo de la Red de Bibliotecas Públicas de la Junta de Andalucía y, de una manera dinámica, podremos tener acceso al conjunto de libros.

https://www.juntadeandalucia.es/cultura/rbpa/abnetcl.cgi?ACC=DOSEARCH&xsqf99=%28b-ma08%20mismo%20l-e%29.copi.&bigrup=MA&bibl=MA08



lunes, 11 de marzo de 2024

Fecha de recepción de artículos para el número 20 de la Revista Rayya

Queda abierto el plazo para la recepción de originales, artículos, para el próximo número de Rayya, el 20, que concluirá, D.m., el próximo día 1 de septiembre de 2024 a las 23:59 horas.


Los artículos y materiales para publicación pueden remitirse a la siguiente dirección postal: Biblioteca Pública “Dr. Ricardo Conejo Ramilo” C/ Carrera, n.º 1. 29300 Archidona (Málaga) o enviarse a estos correos electrónicos: revistarayya@gmail.com y biblioteca@archidona.es.

Puedes descargar las Normas de Publicación en este enlace.