jueves, 18 de enero de 2024

Colección Ricardo Conejo

Inauguramos una nueva sección para el blog de Rayya, titulada Colección Ricardo Conejo.

Con esta nueva sección pretendemos dar a conocer la biblioteca particular del Dr. Ricardo Conejo Ramilo, que donó, a su muerte, a la Biblioteca Pública Municipal que lleva su nombre.

De manera periódica subiremos el listado de libros que la integran, clasificados de la siguiente forma:

Primera sección: Poesía

Segunda sección: Narrativa

Tercera sección: Teatro

Cuarta sección: Lingüística, Filología. Literatura

Quinta sección: Diccionarios, Filosofía, Religión, Teología

Sexta sección: Ciencias Sociales

Séptima sección: Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Aplicadas, Medicina.

Octava sección: Arte, Arquitectura, Fotografía, Música, Juegos, Deporte.

Novena sección: Geografía, Biografías e Historia

Concluidas las entregas periódicas de dichas Secciones, compartiremos un enlace que nos llevará al catálogo de la Red de Bibliotecas Públicas de la Junta de Andalucía y, de una manera dinámica, podremos tener acceso al conjunto de libros que conforman la biblioteca particular de este ilustre archidonés, médico y humanista, que escribió la famosa Historia de Archidona.





domingo, 24 de diciembre de 2023

Felicitación navideña

 


Autora: Pepa Checa. Fecha de realización: 2022.

Motivo: pesebre de escayola sobre vista de la Peña de los Enamorados realizado en óleo sobre lienzo.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Acto de Presentación Rayya 19

 

El domingo 17 de diciembre se ha presentado el número 19 de la revista Rayya. Revista sobre la historia y el patrimonio de Archidona y la Comarca Nororiental de Málaga. El lugar elegido para el evento ha sido la sala de lectura y consulta de la antigua Biblioteca y Archivo Municipal, en calle Pilarejo, espacio en donde surgió la idea de su creación. Sin duda, todo un acierto recuperar un ambiente singular en el que libros y legajos, allí atesorados, desvelan nuestro pasado.

Rayya, pues, continúa adelante con la confianza y el apoyo del nuevo equipo de gobierno municipal, como también los tuvo de los equipos que le han precedido, entendiendo la importancia que para Archidona tienen el conocimiento y difusión de su historia y su patrimonio.

En esta ocasión, la revista ha querido ensalzar, con sus contenidos, algunos ejemplos del estimable patrimonio humano del que este pueblo debe enorgullecerse. Ya sea actuando colectiva o individualmente, estas mujeres y hombres mostraron su generosidad entregando a la comunidad su esfuerzo personal, su dinero o su talento; en la mayoría de las ocasiones de manera altruista.

En la cubierta, un imponente y majestuoso olivo gordal representa el trabajo continuado de generaciones de aceituneros que con su quehacer poblaron de verde oliva nuestros campos. La imagen permite ilustrar las palabras de Francisco Jiménez sobre la necesidad de conservar esta variedad autóctona centenaria, denominada gordal de Archidona, que produce un aceite suave y dulce extraído en nuestros molinos y almazaras, desde tiempo inmemorial, gracias a la laboriosidad y esfuerzo de maestros y operarios. Este ancestral proceso de producción, ya en desuso, es analizado pormenorizadamente por Rocío González en su artículo sobre la Cooperativa “La Purísima”, siguiendo los testimonios y vivencias de sus trabajadores.

La obra de dos artistas archidoneses, el escultor barroco Julián Roldán y el pintor contemporáneo Perdiguero, ha contribuido a propagar con su talento el nombre de nuestro pueblo. Sendos trabajos de José Luis Romero, sobre el escultor, y de José Manuel Sanjuán, hijo del pintor, indagan sobre su vida y obra, completando el texto con una magnífica muestra de su producción artística.

La sensibilidad hacia la educación de la ilustre archidonesa Leonor Félix de Morales y Cárdenas, y de su interés por acercarla a sus paisanos, le llevó a desempeñar una persistente labor de mecenazgo, destinando parte de su patrimonio a la creación de varias fundaciones docentes para beneficio principal de los archidoneses: las cátedras de Moral y de Gramática (1744) y las Escuelas Pías (1757). José Villa, en un  minucioso trabajo, detalla los pormenores que rodearon la constitución de las primeras instituciones educativas archidonesas.

Altruismo y filantropía mostraron un grupo de cofrades archidoneses al establecer en la villa un hospital para auxiliar a sus convecinos y transeúntes en la enfermedad y en la muerte. Dicha institución, denominada Hospital de la Caridad y de San Juan Bautista, ha venido prestando su asistencia, ininterrumpidamente, durante los últimos quinientos años. Gran parte de su devenir está descrito en el completo trabajo de Manuel Garrido.

Continuando con sus estudios genealógicos de los apellidos archidoneses, Alberto Castro culmina un exhaustivo trabajo anterior, publicado en el número 18 de Rayya, sobre el linaje de los Gemar, prosiguiendo su dilatada colaboración con la revista.

En esta ocasión, el apartado correspondiente a Documentos para la Historia de Archidona da a conocer el contrato y condiciones para la construcción del órgano de la Iglesia Parroquial de Santa Ana por el organero Tomás Inés de Ortega (1789). Pese a que aún se conserva parte de la estructura del instrumento, su deterioro obliga, si queremos evitar su desaparición, a una profunda restauración, siguiendo las trazas recogidas en el documento.

Concluyen los contenidos de la revista con la reseña del libro Escritos de la Sierva de Dios Sor María del Socorro Astorga Liceras. El pensamiento de la “monja santa” archidonesa y su vida de entrega son comentados en la reseña que de la citada obra hace la profesora de la UMA, Marion Reder. Sus atinadas observaciones y sugerencias servirán de guía para realizar una provechosa lectura de los escritos de sor María del Socorro.

Un colofón, dedicado al escultor antequerano, pero sentido archidonés, Jesús Martínez Labrador, cierra la revista correspondiente al año 2023.

Desde el equipo de redacción, agradecemos la aportación de todas aquellas personas que han colaborado en este nuevo número de Rayya, y aprovechamos esta ocasión para invitar a los investigadores interesados a participar con sus trabajos en la próxima edición que, desde ahora, se pone en marcha.

Primera imagen: Paco Roma. Resto de imágenes: Marta Moliz.





















martes, 12 de diciembre de 2023

Presentación Revista Rayya n.º 19

La Biblioteca Pública Municipal Dr. Ricardo Conejo Ramilo, dependiente de la Concejalía de Cultura del Ilustre Ayuntamiento de Archidona, se complace de invitarte, a la presentación del número 19 de Rayya: Revista de investigación sobre la historia y el patrimonio de Archidona y la Comarca Nororiental de Málaga. 2.ª época.

El acto tendrá lugar en la Sala polivalente de la antigua Biblioteca Pública Municipal "Dr. Ricardo Conejo Ramilo", sita en C/ Pilarejo s/n, el próximo domingo (D.m.) 17 de diciembre a las 12:00 horas.

Saludos cordiales.







lunes, 30 de octubre de 2023

Conmemoración

Desde Rayya. Revista de investigación sobre la historia y el patrimonio de Archidona y la Comarca Nororiental de Málaga, hoy día 30 de octubre, queremos recordar y conmemorar el nacimiento de la archidonesa Sor María del Socorro Astorga Liceras, O.M., acaecido en esta ciudad hace 254 años, el día 30 de octubre de 1769.

A esta religiosa, fallecida en 1814, se le abrió, el pasado día 1 de julio de 2023, la fase diocesana de su proceso de beatificación.

Fue hija del maestro alarife Francisco de Astorga Frías y de su primera esposa María Liceras. Sor Socorro, como cariñosamente la llaman las religiosas del convento de Archidona, fue bautizada con el nombre de María Claudia Josefa:

En la villa de Archidona en primero dia del mes de noviembre de millsetessientos sesenta y nuebe años io Don Francisco Benitez cura propio de la yglesia parroquial de mi Sra. Sta. Ana de dicha villa Baptize a Maria Claudia Josepha hija lexitima de Francisco de Astorga y MariaLizeras su mujer naturales y vezinos de esta villa dicho su padre declaro no haver tenido otra hija de dichos nombres y aseguro con juramento havernasido el dia treinta de el mes de octubre proximo pasado de dicho año fueron sus padrinos Pedro Berrocal y Andrea Abolafia su mugervezinos de esta villa a quienes adverti el parentesco espiritual que con sus padres an contraído y la obligasion de enseñarle a su aijada la doctrina Christiana fueron testigos Juan de Alcantara y Josep Moiano[…][1]

En su niñez ya mostró los dones de santidad con los que Dios la había favorecido, y durante toda su vida padeció problemas de salud. En su infancia vivió en la Plaza de la Iglesia, donde su padre tenía su morada, allí compartió hogar junto a sus medio hermanos, pues su progenitor casó en segundas nupcias, siendo uno de sus “hermanillos” el afamado escultor Juan de Astorga Cubero (1777-1849).

El 28 de agosto de 1799, entró como novicia en el Convento de Jesús María del Socorro de Archidona, donde tomaría definitivamente los hábitos al año siguiente, 1800.

El día 31 de marzo de 1814, falleció en olor de santidad a los 44 años de edad.


Durante su vida como religiosa, a instancias de su director espiritual, el padre Joaquín Tendero de Santo Tomás de Aquino, dejó por escrito sus experiencias místicas, equiparables a la de santos como santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Liseux.

En el Primer Capítulo General Nacional de la Orden de los Mínimos en España, celebrado en Alcalá de Henares entre los días 21 y 25 de mayo de 1825, en su sesión quinta, se acordó que se procediera a la correspondiente información jurídica de la madre Sor María del Socorro Astorga Liceras. Las diversas vicisitudes históricas de los siglos XIX y XX, impidieron el inicio formal de su proceso, hasta el pasado día 1 de julio en que dio comienzo oficialmente.

Sus escritos espirituales aún se conservan en el monasterio de Archidona, al igual que sus restos mortales.

Invitamos a los lectores de este blog a visitar la iglesia del Convento de las Monjas Mínimas de Archidona, donde podrán ver la cripta y la sepultura donde descansa sor María del Socorro Astorga Liceras. Así mismo, les sugerimos la lectura del artículo publicado en nuestra revista, en el año 2014, y del libro de sus escritos, que ocupará la reseña bibliográfica del próximo número de Rayya.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

-Garrido Pérez, M.; Blanco Moyano, M.A.; Valdelomar, M.F.; Gutiérrez Sevilla, M. (2014): «Una monja archidonesa fallecida en olor de santidad: Sor María del Socorro Astorga Liceras (1769-1814)»,  Rayya: revista de investigación sobre la historia y el patrimonio de Archidona y la comarca Nororiental de Málaga, N.º 10, 2014, pp. 179-224.

-AA.VV. Escritos de la sierva de Dios Sor María del Socorro Astorga Liceras (1769-1814). Edita: Monjas Mínimas de San Francisco de Paula, Convento de Jesús María del Socorro de Archidona, 2015.


[1]Archivo Histórico Diocesano de Málaga. Parroquia de Santa Ana de Archidona, libro de bautismos n.º 40 (1765-1770), fol. 234.

miércoles, 30 de agosto de 2023

Fecha de recepción de artículos para el número 19 de la Revista Rayya

Desde el Consejo de Redacción se recuerda que el plazo para la recepción de artículos del número 19 de la Revista Rayya finaliza el próximo viernes 15 de septiembre.


Los artículos y materiales para publicación pueden remitirse a la siguiente dirección postal: Biblioteca Pública “Dr. Ricardo Conejo Ramilo” C/ Carrera, nº 1. 29300 Archidona (Málaga) o enviarse a estos correos electrónicos: revistarayya@gmail.com y biblioteca@archidona.es.

Puedes descargar las Normas de Publicación en este enlace.

lunes, 14 de agosto de 2023

Historia y Patrimonio en migajas (VII)

 BREVE ANECDOTARIO HISTÓRICO DE ARCHIDONA

 José Gómez Luque

    Desde la Escua fundada por los Fenicios, pasando por la Arx-Dómina de la época romana y después por la Medina Arxiduna, durante la época de dominación musulmana, en Archidona, a lo largo de su dilatada historia, se han ido dejando atrás acontecimientos que de una forma u otra han marcado el devenir de la vida de sus gentes. Acontecimientos curiosos y festivos unos, dramáticos e incluso trágicos otros, pero, sin duda alguna, acontecimientos todos ellos relevantes para la vida de su población y hasta trascendentales para su desarrollo económico y social muchos de ellos.

Desde el Paleolítico Inferior, con la posible presencia de Neandertales en la Cueva de las Grajas, pasando por los Túrdulos, Griegos, Fenicios, Cartagineses, Romanos, Bárbaros y Árabes, hasta nuestros días ha llegado un legado que ha ido dejando su impronta no solo en la arquitectura y en las tradiciones, sino también en las costumbres y en la idiosincrasia de un pueblo cordial y respetuoso, un pueblo ávido de cultura. 

En el año 1500 a. C. los Fenicios desembarcaron en las costas de Málaga y Granada, y fueron estos, después de establecerse en Cádiz, los que en sus incursiones comerciales llegaron a una población de Túrdulos situada en el paraje de La Hoya a la que nombraron Escua.

    En el año 600 a. C. los Cartagineses ocuparon las poblaciones del interior pasando nuestro pueblo a ser tomado por los nuevos conquistadores.

    En el año 241 a. C. tuvo lugar la primera guerra púnica entre Roma y Cartago, una guerra en la que con toda probabilidad participaron combatientes archidoneses.

    En el año 225 a. C. al joven Aníbal Barca, hijo de Amílcar Barca, que fue nombrado general del ejército cartaginés con tan solo veintiséis años, se le vinculó con Escua.

    En el año 215 a. C. un grupo numeroso de marineros púnicos sublevados, huyendo de Asdrúbal Barca, hermano de Aníbal, se apoderaron de Escua, donde se produjo una cruenta batalla de la que terminó siendo ganador Asdrúbal.

    En el año 201 a. C. comenzó la dominación romana después de que estos derrotaran a los cartagineses en Estepona.

    En el año 142 a. C., bajo el dominio romano, el líder lusitano Viriato se apoderó de Escua.

    En el año 411 se sitúa la posible llegada de los pueblos bárbaros, en concreto de los vándalos, a Archidona.

    En el año 713 se produce la ocupación de Archidona por los musulmanes, en concreto por Abd el Aziz, una ocupación a la que sus moradores, asustados, no opusieron resistencia.

    En el año 740 el emir Uqba, hombre de un gran talento, nombró, tanto en Arxiduna como en Malaca y Antaquira, jueces independientes de los caudillos militares, abrió escuelas y fundó mezquitas.

    En el año 756, el día 8 de marzo, entró Abderramán I en Archidona, siendo coronado en la alcazaba como primer emir de al-Ándalus.

    En el año 860 piratas normandos desembarcaron en Marbella, desde donde accedieron, entre otros lugares, a Archidona, en la que perpetraron numerosos robos y asesinatos.

    En el año 907, el gobierno de Córdoba conquistó Archidona junto con la de Algeciras.

    A finales del siglo XI, como consecuencia de los enfrentamientos entre los califas de Córdoba y los reinos de taifas, Archidona quedó destruida casi por completo.

    En el año 1238, después de integrarse en el reino nazarí de Granada, Archidona experimentó un crecimiento económico.

    En el año 1338 las tierras de Archidona fueron devastadas por orden del rey Alfonso XI.

    En el año 1361 los campos de Archidona volvieron a ser arrasados, esta vez los causantes del destrozo fueron, entre otros, el Maestre de Santiago, García Álvarez, y el de Calatrava, García de Padilla.

    En el año 1410, el día 4 de mayo, llegaron a Archidona los hermanos del rey de Granada al mando de numerosas tropas para ayudar a los antequeranos a defenderse de sus sitiadores.

    En el año 1455 Archidona sufrió un asedio por parte de las huestes de Enrique IV de Castilla y, ante la imposibilidad de rendirla, talaron los montes e hicieron multitud de destrozos en el campo.

    En el año 1462 el gran maestre de Calatrava, Pedro Girón, sitió la inexpugnable ciudad de Archidona, a lo que su Alcaide, Ibrahim, opuso una gran resistencia que duró más de un mes. Gracias al envío de piezas de artillería, las tropas cristianas hicieron un gran destrozo en la fortaleza, facilitando esto el asalto y conquista definitiva por parte de los sitiadores el día 28 de julio. Ese día, las tropas castellanas, se cobraron la vida de más de 1.600 personas que habían resistido hasta la extenuación defendiendo la ciudad de Archidona. Cuenta la leyenda que Ibrahim, haciendo un derroche de osadía, le vendó los ojos a su caballo y se tiró al vacío desde el Tajo del Moro.

    En el año 1463, el día 30 de julio, el rey Enrique IV de Castilla hizo entrega de la villa de Archidona al hijo de su conquistador, Alfonso Téllez Girón de las Casas.

    En el año 1468, el día 20 de septiembre, el rey Enrique IV concedió a Archidona el privilegio de frontera.

    En el año 1469 visitó la villa de Archidona Enrique IV, el motivo de esa visita fue la celebración de una reunión con Alquizorte, gobernador de Málaga.

    En el año 1478, el día 7 de noviembre, la Villa Alta mereció ser nombrada sitio de inmunidad y asilo.

    En el año 1486, el día 11 de junio, después de la conquista de Loja, la reina Isabel la Católica pasó por Archidona.

    En el año 1487, el día 7 de abril, el Rey Católico salió de Córdoba para iniciar la conquista de Vélez. A su paso por Archidona, y acuciado por las fuertes lluvias, se vio obligado a detenerse en la villa durante tres días. En esta visita participó en los Santos Oficios del Jueves Santo que ese año fue el 12 de abril.

    En el año 1508 se produjeron en Archidona levantamientos y revueltas como consecuencia del empeño del Conde de Ureña por apoderarse de la casa de Medina Sidonia.

    A principios del siglo XVI dan comienzo las obras de construcción de la iglesia de Santa Ana, construida quizás sobre una antigua mezquita.

    En el año 1512, el día 3 de mayo, el conquistador de Málaga, Juan de Santo Domingo, perdonó al vecino de Archidona, González Ruiz, que en la venta de Xaralte hirió mortalmente a su hermano Pedro de Santo Domingo.

    En el año 1521 aún estaba dividida Archidona en Villa Alta y Villa Baja o Arrabal, donde ahora se sitúa la actual Archidona.

    En el año 1554 el ayuntamiento de Archidona acordó organizar una corrida de toros y celebrar otras fiestas por el nacimiento de un hijo del Duque de Osuna.

    En el año 1563, el día 12 de septiembre, fue bautizada en la parroquia de Santa Ana, Isabel Sarmiento, la que fue esposa de Luis Barahona de Soto.

    En el año 1579 se dictó una Real Cédula que obligaba a Archidona, junto con otras poblaciones, a sacar 15.000 fanegas de trigo para abastecer a Málaga.

    En el año 1580, el día 1 de febrero, ante la epidemia de peste que había en Málaga, el corregidor de Archidona propuso que se tomasen medidas para proteger la villa.

    En el año 1581, el día 20 de marzo, debido a la proximidad de la peste, se les notificó a los mesoneros que no acogieran a forasteros sin carta de sanidad, bajo multa de 600 maravedís.

    En el año 1581, el día 2 de junio, se elevó la pena por recibir a forasteros sin carta de sanidad a 1000 maravedís y cien azotes, además de la recomendación a los venteros de que tuvieran recipientes con vinagre en los que lavar el dinero que recibían de los pasajeros.

    En el año 1581 el insigne poeta y médico Luis Barahona de Soto fijó su residencia en la villa de Archidona.

    En el año 1582 en el Cabildo del día 19, se hace referencia al primer reloj público instalado en la torre de la iglesia de Santa Ana.

    En el año 1583 se recrudeció la epidemia de peste y el Concejo Municipal tuvo que volver a tomar medidas para evitar que la peste se expandiese, medidas que no resultaron muy eficaces ya que el contagio causó innumerables víctimas.

    En el año 1583, el día 12 de agosto, con motivo de la desaparición de la epidemia de peste se reunieron, entre otros, el Corregidor, el Alguacil Mayor y el Prior de Santo Domingo, acordando celebrar anualmente la fiesta de San Roque.

    En el año 1583 el poeta Pedro de Padilla, en su obra El Romancero, describió la leyenda de los dos amantes que dieron nombre a la Peña de los Enamorados.

    En el año 1585 nace en Archidona fray Martín de León y Cárdenas.

    En el año 1586 el Concejo de Archidona propuso a Luis Barahona de Soto como regidor de la villa, siendo aprobado el nombramiento por el Duque de Osuna.

    En el año 1586, el día 2 de noviembre, se le asignaron al preceptor Juan Rodríguez Delgado la cantidad de 3000 maravedís anuales para que se dedicara a la enseñanza de niños pobres.

    En el año 1587 Isabel Sarmiento, esposa de Luis Barahona de Soto, hizo testamento ante el escribano Hernando de Santisteban, disponiendo que fuese enterrada en el convento de Santo Domingo.

    En el año 1606, el día 28 de marzo, se leyó en el Cabildo una provisión firmada por Catalina Enríquez de Rivera, esposa del Duque de Osuna, en la que le exigía al Corregidor que no se permitiera entrar en la Iglesia Mayor de Archidona a ninguna persona que llevase una silla consigo para evitar el escándalo que estas producían.

    En el año 1612, el día 6 de noviembre, el ayuntamiento tomó la decisión de adornar las calles con motivo del paso del rey Felipe III por la villa en su viaje desde Sevilla a Granada.

    En el año 1620, el día 4 de marzo, el ayuntamiento, avisado por el corregidor de Antequera, dio la alarma de la presencia de una plaga de langostas.

    En el año 1620, el día 26 de marzo, en vista de la ineficiencia de las medidas tomadas para erradicar la plaga de langostas, el Cabildo decidió hacer las gestiones necesarias para solicitar los servicios de un padre de la Orden del Seráfico Padre San Francisco ya que se sabía que este padre tenía poderes para conjurar la plaga.

    En el año 1620, el día 19 de mayo, posiblemente después de haberse erradicado la plaga, se llegó al acuerdo por parte del Cabildo eclesiástico y del seglar de establecer el día 15 de diciembre como fiesta.

    En el año 1625, el día 23 de septiembre, se hizo oficial el nombramiento del primer cartero de Archidona, siendo nombrado para el cargo el procurador Juan de Miranda, haciéndose cargo de la estafeta. Se le asignó un salario de cien reales anuales.

    En el año 1639, según un censo manuscrito, la población de esa fecha en Archidona era de mil sesenta y ocho personas.

    En el año 1657, en el Cabildo del día 11 de noviembre, se decidió hacerse con los servicios del que fuera primer cirujano de la villa, Simón de Padilla.

    En el año 1733 falleció José Téllez Girón, duque de Osuna y señor de la villa de Archidona, celebrándose en la villa las honras fúnebres el día 12 de abril.

    En el año 1741 llevaba poco tiempo funcionando el primer hospital de Archidona, estaba situado en la Ermita de San Juan Bautista y estaba dirigido por el hermano Juan del Espíritu Santo.

    En el año 1757 por iniciativa del sacerdote Salvador Delgado y Orbaneja se fundaron las Escuelas Pías. Las primeras clases se dieron en dos casas, que primero fueron alquiladas y después compradas, junto a la Ermita de Jesús Nazareno. El 15 de noviembre de 1794 se terminó la construcción que ha llegado hasta nuestros días.

    En el año 1769, el día 2 de enero, se acordó que se hicieran vestidos y mazas para los recién nombrados maceros, ya que estos darían mayor decencia y lucimiento a los actos públicos del ayuntamiento.

    En el año 1780 se iniciaron las obras para construir la Plaza Ochavada, cuyo primer nombre fue Plaza de la Constitución y más tarde Plaza Real.

    En el año 1799, el día 26 de marzo, los capitulares decidieron castigar con un ducado a los mesoneros y molineros que no matasen a cuatro docenas de gorriones.

    En el año 1801, el día 23 de septiembre, las campanas de todas las iglesias de Archidona estuvieron doblando por la muerte de la madre del Duque de Osuna.

    En el año 1805 se ajusticiaron en Archidona dos reos, para lo que se tuvo que construir un cadalso.

    En el año 1806, el día 25 de febrero, el alcalde don José Ziézar comunicó que la madera del cadalso se estaba deteriorando por todo el tiempo que llevaba a la intemperie ya que ningún vecino quería comprarla. Se hizo una propuesta para que dicha madera se utilizara en la remodelación de una escuela de niñas que estaba en estado ruinoso.

    En el año 1810, el día 4 de febrero, un grupo de campesinos archidoneses se desplazaron hasta la Boca del Asno para avisar a las tropas malagueñas de la llegada de los franceses.

    En el año 1810, el día 15 de marzo, pasó por la villa de Archidona José I, rey de España.

    En el año 1810 el ayuntamiento contrató los primeros funcionarios públicos. Fueron nombrados dos “dependientes” con un sueldo de seis reales diarios.

  En el año 1812, a primeros de septiembre, las tropas francesas al mando del general Semele, saquearon la villa de Archidona.

    En el año 1812, el día 7 de noviembre, desde un escenario montado en la plaza se leyó públicamente la Constitución de 1812 y el Mandamiento de la Regencia del Reino. Constitución que fue derogada el día 4 de mayo de 1814.  El día 19 de mayo de 1914 se quemaron en la Plaza Ochava los ejemplares de la antigua constitución después de un solemne Te Deum celebrado en la Parroquia.

    En el año 1813, el día 1 de septiembre, «don José de Reyna Gémar y don Nicolas Arteaga, síndicos del ayuntamiento, presentaron un escrito ante los capitulares en el cual se quejaban del mal trato que los jornaleros tenían por parte de las autoridades, proponiendo, al mismo tiempo, que se arreglara este problema e insinuando que de siempre se les había dado a los jornaleros la tierra de labor.

    Todos los presentes se manifestaron de acuerdo con lo expuesto por los síndicos, pero poco o nada debió hacerse, cuando en el 23 de octubre de 1817 se fechó un escrito en el que, “…se tuvo, con respecto al grande número de vecinos pobres de solemnidad que constan del padrón, que se hace difícil pueda sostenerse por el corto número de pudientes que hay: a que contestaron dichos señores que los trecientos sesenta y ocho vecinos expresados, pedían limosna, sosteniéndose de ella, y, que, de los cuatrocientos setenta que se registran por jornaleros, la mayor parte también la piden en muchas temporadas, por no haber en la villa, y sus pueblas, más tráfico que la labor”».

    En el año 1814 se declaró abierto el cementerio de Archidona para lo que fuere menester.

    En el año 1817, el día 10 de julio, nació en Archidona el poeta e historiador Miguel Lafuente Alcántara.

    En el año 1819, el día 24 de mayo, se concedió la primera licencia para vender helados a favor de Miguel Isidoro Reina.

    En el año 1823, el día 3 de enero, se dividió la villa de Archidona en dos barrios, el barrio de San Sebastián y el de San Juan. Estos dos barrios estaban separados por la calleja del Hospicio, la calle del Colegio, la calle Fuente Nueva y la calle Puentezuela hasta la fuente de Antequera.

    En el año 1824, los días 19 y 23 de septiembre, azotaron Archidona dos importantes tormentas que produjeron innumerables daños, arruinando numerosas viviendas.

    En el año 1825, el día 24 de agosto, nació en Archidona el académico de la Lengua y de la Historia José Godoy Alcántara.

    En el año 1853 hubo una gran nevada. La nieve llegó a alcanzar una vara (0,835m) de altura, siendo un invierno extraordinariamente frío.

    En el año 1862, el día 20 de abril, se le concedió a Archidona el establecimiento de una estación de telégrafos, correspondiendo al ayuntamiento proporcionar un local adecuado.

    En el año 1862, el día 15 de octubre, se produjo un robo en la iglesia de Santa Ana, llevándose los ladrones joyas y efectos de culto.

    En el año 1869, el día 8 de noviembre, se abrió el trayecto en ferrocarril de Antequera a Archidona.

   En el año 1884, el día 25 de diciembre, se produjo un fuerte terremoto en Archidona, ocasionando importantes daños materiales.

    En el año 1886 se creó la Revista de Archidona, saliendo su primer número el día 14 de noviembre.

    En el año 1897 se fundó la Compañía Eléctrica de Archidona. El día 14 de agosto de ese mismo año se consiguió alumbrar los Cuatro Cantillos con una bombilla eléctrica.

    En el año 1901, el día 9 de diciembre, se recibió en el ayuntamiento de Archidona el Real Decreto en que se le notificaba la concesión del título de ciudad.

    En el año 1936, el día 24 de julio, Archidona fue tomada por milicianos republicanos y a mediados de agosto cayó en manos del bando sublevado. Hasta el año 2007 se han contabilizado en Archidona 125 fusilados enterrados en fosas comunes, siendo uno de los lugares de la provincia de Málaga con la cifra más alta.

     En el año 1980 Archidona fue declarada patrimonio histórico-artístico.

     La Historia es la memoria del alma y conocerla es crecer como persona. Recordar el pasado hace crecer las raíces que nos unen a la vida, alimenta nuestro presente y afianza nuestro futuro.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Conejo Ramilo, R. (1973): Historia de Archidona, Editorial Anel, Granada.

Diaz de Escobar, N. (1904): Anales Históricos Malagueños,Tipografía La Equitativa, Málaga.

Diaz de Escobar, N. y Diaz Serrano, J. M. (1915): Efemérides de Málaga y su Provincia, Tipografía de la Unión Mercantil, Málaga.